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Un
año nuevo ha comenzado y seguramente muchas de las
metas que te has propuesto para el que ya terminó,
no llegaron a concretarse. Pareciera que tu vida
quedó congelada, paralizada, sin ningún
progreso o quizá todo fue para atrás. Crees que la
rutina te alcanzó y ya es imposible salir; ves tus días
sin fuerza agotado o agotada de problemas que te
aquejan: tus hijos, tu trabajo o tu soltería y por qué
no hasta llegaste a creer que tu
ministerio se te fue de la mano.
Aún
con todo esto todavía un rayo de luz se asoma a
tu CAMINO.
Jesús preparó un día para renovar tus fuerzas, para
levantarte los brazos y que veas concretar tu
victoria, para que vivas en la verdad a la cual fuiste
llamado, para que llames "a lo que no es como si
fuera", para que proclames "el año
agradable", el año nuevo de tu esperanza
resucitada.
Corre
la piedra que no te deja ver tu vida glorificada.
Levantate sobre tus imposibles. Recuerda, esa palabra
(imposible) no existe en el lenguaje de Dios, y Él es
tu compañero inseparable, tu inquilino permanente,
vive dentro de ti y con Él todo lo que Él posee.
Los
fracasos son solo los peldaños que te sirven para
subir hacia tus exitos; todavía hay muchos fracasos
que cosechar, porque el exito que Él preparó para ti
es muy grande. Que nada ni nadie te impida estar
seguro que este será un año de grandes victorias en
tu vida, por lo que alcanzarás y por lo que aprenderás,
por lo dulce y por lo amargo.
Solo
descansa en estas palabras: tu vida y la mia están
escondidas en El, y El... es la vida....
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