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Son
tiempos que no queremos pasar, tiempos de dolor
mezclados con impotencia, por saber que puedes
actuar... pero algo te dice que no debes, que
solo guardes silencio. Escuchas las voces que se
levantan y mienten, las ganas de hablar y
responder se apoderan de ti: "¡Tienes razón!
¡Es mentira y lo puedes demostrar! Pero el
susurro del corazón te sigue diciendo que no
hables. Ahora su voz es más clara y Él te
dice: si tu hablas yo no puedo defenderte, si
respondes, yo callo y no puedo pelear por ti.
El
camino que Él te ofrece es más largo y en
algunas oportunidades te hace ver como culpable,
por aquel viejo refrán: "El que calla,
otorga". Pero hoy lo puedes cambiar, el que
calla... espera y confía, no en su verdad, sino
en LA VERDAD.
No
eres la primer persona que tuvo que guardar
silencio, en la Biblia hay muchos ejemplos. Hombres
llenos de razón y de fuerza que, sin embargo,
decidieron solo esperar y confiar y cuando lo
hicieron todas las cosas comenzaron a cambiar. El
problema es que los cambios no ocurren a la
velocidad que nosotros quisiéramos, nuestros
labios hablan mucho más rápido, pero sus
efectos no son tan eficaces... Es que cuando
callas los mecanismos espirituales se ponen en
movimiento, cuando NO te mueves se accionan los
ejércitos dispuestos en tu favor, y aunque no
se ve se desata una guerra mucho más cruenta
que la simple discusión.
Lo
primero que ocurre es que el sonido de alerta
pone en orden las circunstancias a tu alrededor,
la protección divina se despliega sobre tu
persona, ¿recuerdas lo que le dijo Dios al
diablo cuando pidió por segunda vez por Job?
-"Su alma no tocarás, su vida será
preservada"- Esa orden es inmediata y lo
esencial de tu alma y vida es cubierto bajo la
palabra del Creador. Lo segundo que ocurre es
que se cierran los cielos para tus agresores, y
todo lo que les pertenecía les es dado de una
sola vez, por eso tal vez incluso parezcan
bendecidos y con razón, pero aguarda, en poco
tiempo el cielo se les hará bronce y la tierra
hierro, ¿sabes porque? Porque pusiste tu causa
en el cielo y no en los labios.
Bronce
es símbolo de juicio en la Biblia, hierro y
tierra, el de los hombres y sus pactos. Eso
significa que el cielo entra en juicio con los
pactos de los hombres y sus acuerdos, allí
comienza la verdadera batalla, donde se
determina la razón. Por tercero y último los
espíritus ministradores, los ángeles, salen a
ejecutar Su palabra. Este es el tiempo de los
frutos y las consecuencias, solo debes saber
esto: que no debes alegrarte por los resultados,
porque quizás cuando los veas sientas
satisfacción... Pero piensa esto: somos de
carne y mañana nos puede ocurrir a nosotros que
la grosura de nuestra humanidad nos traicione y
los papeles se inviertan y sean otros que estén
en silencio esperando el accionar del cielo.
Solo
mira y teme, porque el principio de la sabiduría
es el temor de Jehová. Sé sabio...
Sólo
otro pensamiento...
y
este, en Silencio...
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