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Llevo
años viajando por el mundo. He visto un sinnúmero
de realidades distintas. He visto el fracaso
en el rostro de miles de pastores, y también
la decepción en las palabras de otros tantos.
A veces cuando traté de ayudarles y ensayé
algunas ideas, la reacción fue muy áspera. Primero
pensé que eran ingratos... luego, con el
transcurso del tiempo (para los que dicen que
el tiempo no enseña o no importa se
equivocan) pude notar que en realidad era el
dolor de tantas heridas y frustraciones el que
los hacía reaccionar así, y entre tantas
idas y vueltas noté al fin un mal repetirse
por igual en todos ellos:… la falta de propósito.
Cuando
una persona no tiene un propósito es una
cometa sin cola, no puede planear ni
sostenerse, y es que simplemente confundimos
la fe o la meta con el propósito, y esto no
es así. La fe no es nuestro propósito sino
nuestro sostén, y la meta, el reino de los
cielos, es nuestro destino final. Pero el propósito
es la razón de nuestro diario andar y vivir,
es el objetivo en nuestra vida terrenal, y
mientras no lo identifiquemos con SU VOLUNTAD,
sólo sentiremos el fracaso dentro nuestro.
No
es la multiplicación de fieles, ni los
grandes edificios, aunque pueden ser parte de
el propósito, sino la razón por la que vives
y existes; la causa por la cual Él se reveló
en tu vida y transformó tus prioridades,
cambió tus anhelos y llenó tu mente de sueños
nuevos. No importa cuánto tiempo tardes en
alcanzarlos... no te frustres porque pase el
tiempo y creas que no lo logras, fija tus ojos
internos en ellos y velos llegar. Recuerda que
están en el cielo y debes traerlos a la
tierra. Tu palabra tiene el poder de crear y
de llamar a las cosas que no son como si
fueran.
No
te dejes confundir por el éxito de otros, una porción
de lo que Él está haciendo en este tiempo te tiene a
ti como actor principal de una parte de su obra. Busca
tu propósito y persíguelo y te aseguro que lograrás
el éxito, aunque tal vez no sea el que pensaste, pero
si eres fiel seguro será mucho mejor, porque estará
dentro de Su voluntad…
Sólo...
un pensamiento.
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