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Tantas
veces leemos el mismo versículo una y otra vez, y
nada sucede, hasta que un día el mismo versículo leído
una y otra vez pareciera que salta de de escritura
para hablarnos algo que tenía enterrado y que no
vimos… ¿Han vivido esto alguna vez? Pues yo, muchas
veces.
No
sé cuantas veces leí Gálatas 3:5 y oí
este versículo... Nunca reparé que termina diciendo:
"o
por el oír con fe", haciendo referencia a que las
maravillas y los milagros que recibieron y vivieron
fueron por OÍR y luego agrega: "con fe". Recordé automáticamente
lo que Romanos enseña sobre la fe, que la fe ES por
el OÍR, y el OÍR, por la palabra de Dios.
¡Oh!
¡Qué tremendo lo que se desató delante de mis ojos!
Todo tiene un único epicentro, y este es el OÍR,
e inmediatamente me pregunté ¿Qué estoy oyendo? Porque lo que
esté oyendo es muy importante para mí. Pude darme cuenta que
hay dos clases de oídos o maneras de oír: una es la de las palabras que
provienen del exterior y otra es la capacidad de oír
en nuestro interior, y tan importante es que podemos
encontrar en la tentación del monte, que en dos
oportunidades el Señor responde: "Escrito está", pero
al final dice: "DICHO ESTÁ".
¡Ooooohhh!
El fin es la
capacidad de oír lo que está dicho, pues allí está
la respuesta, pero si no la oyes permanecerá allí
sin que puedas obtenerla. Tanto así que Pablo le dice
a los Gálatas, si lo que recibieron fue por las obras
o por respetar la religión (parafraseado mío) o por
OÍR...
¡Oh,
mi amigo! No sé si te das cuenta pero los
milagros primero los oyeron, las maravillas primero
las oyeron ¿Dónde? En el mismo lugar donde Elías oyó
la lluvia. ¿Alguna vez te lo preguntaste? Un cielo
azul de tres años y medio sin vestigio de nubes. Elías
le dice a Acab: "sube, come y bebe, porque una gran
lluvia se oye! ¿Dónde oyó Elías la lluvia? En los
labios de Dios, en su orden de ir a decirle a Acab que
llovería.
Nuestro interior es la
caja de resonancia de la voz del Espíritu Santo. El
eterno creador habita en él, comienza tomar tiempo
para oír y los susurros de los milagros llegarán y
los prodigios gritarán dentro de ti y ocurrirán a tu
alrededor… bueno dejémoslo así,…
Sólo...
un pensamiento.
Escuche
el mensaje del Apóstol Rodolfo Pronesti
"Oir con Fe"
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