Quizás
alguna vez habrás sentido la fuerza de la
impotencia, cuando miras de frente una situación
en la que en otro momento hubieras reaccionado
de una manera distinta. Te ves parado de frente
en medio de una batalla de sentimientos y
sensaciones y buscas la razón para no actuar
como lo hubieras hecho humanamente... Una
catarata de pensamientos se desatan en tu mente
y la necesidad de hacer lo correcto, y el último
enemigo a vencer es la impotencia.
¿Te has
enfrentado a ella alguna vez? Sintiendo en tu
interior como una manada de caballos queriendo
salir al galope, mirando la situación; a veces
persona, a veces razón, o a veces tentación... y
no poder hacer nada.
La impotencia
es el rostro más desagradable que pudieras ver,
pero también es el camino de la muerte, la
confianza y la paciencia. Es la oportunidad
única que tenemos para lograr vencer a cada uno
de los reyes cananeos que gobiernan nuestro ser.
Es una arma de doble filo, sumamente peligrosa
que el enemigo esgrime con maestría, y con la
que muchas veces chocamos para sentirnos
vencidos, pero también puede ser la estrategia
de la victoria si hallamos en ella el antídoto a
nuestra humanidad, el arma para nuestro
sacrificio. En ella se extiende el camino oscuro
que se nombra cobardía, la noche sin luz en la
que te sientes extraviado caminando a
tientas,...
Sé que muchas
veces pareciera que no hay salida,... lo sé
porque yo estuve allí muchas veces...
Quiero darte
ánimo, amigo mío. Verás..., la primera vez es
algo traumático, lo sé... Pareciera como que una
locomotora te ha pasado por encima, y enseguida
la hermana de la impotencia se presenta como
consuelo: la depresión. Si la primera es
destructora, la segunda es devastadora e
implacable. No te dejes endulzar por ella. No
escuches sus suaves susurros... ¡ES UNA TRAMPA!
Sólo pretende que no te des cuenta que realmente
puedes tomar la impotencia y utilizarla como el
altar del sacrificio para poner allí todas y
cada una de esas pasiones que en realidad no son
nuestro carácter sino nuestro verdugo, porque si
te das cuenta de ello, habrás visto la tenue luz
del faro que te guía.
No te
desanimes, la impotencia no es el signo de tu
cobardía sino todo lo contrario. Es en realidad
el preludio de la victoria y cuántas más veces
te encuentres con ella, más oportunidades
tendrás de estar frente al altar del sacrificio
para presentar la ofrenda de tus pasiones y
lograr en cada sacrificio que El Eterno se
glorifique...
Mi amigo, no
te desanimes... No estás sólo en el laberinto,
somos muchos, sólo que algunos llegamos a darnos
cuenta qué provechoso puede ser entender dos
cosas importantes: la primera termina así...
"más de todas ellas lo librará el Señor"; y
la segunda es combinada,... "para la
perfección de los santos..." y "hasta
llegar a la estatura del varón perfecto."
Tu ¿Dónde
estás parado? ¿En el sendero de la ignorancia o
en la senda oscura cargada de estruendos, nubes
y relámpagos, que son la antesala de Su
Presencia donde alumbra el faro...?
mmm...