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Mucho se
ha hablado de este tema, el juicio
de Dios, pero meditando en el
sentimiento que la Biblia deja ver
del corazón de Dios creo que sería
mucho más apropiado decir corrección
de amor. Dios nunca gastaría su
tiempo, aún en lo que llamamos
"juicio", si no tuviera un interés de
salvación. Es decir que incluso aquellas
cosas que nos parecen dolorosas o
las situaciones que nos ponen en
apuros de cualquier índole en
realidad son la mano de Dios
corrigiéndonos por un lado y por
otro abriéndonos nuevas
oportunidades. Como cuando vemos un
vaso por la mitad... lo podemos ver
medio lleno o medio vacío. Nuestra
naturaleza humana, que es "almática"
[sic],
tal vez nos deje ver la situación
como que lo bueno se está acabando,
o dependiendo de nuestro estado de
ánimo como que algo está comenzando.
Pero la realidad del pensamiento de
Dios es otro, y los que entienden
esta realidad aprenden a ver cada
situación como una oportunidad para
subir de nivel. Como cuando Abraham,
bajo el pedido de Dios es impelido a
llevar a su hijo al sacrificio... Él
estuvo dispuesto a sembrar a su hijo
y Dios le dio una nación, y luego de
eso sufrió la mayor de sus pérdidas:
muere Sara su compañera inseparable
y el hombre en medio de su pena y su
dolor cambia su condición de luto en
una condición de conquista. Él les dice
a los heteos, que
quería enterrar a su muerta en una
cueva cercana. Ellos conociendo las
muchas bendiciones que habían
recibido por albergar al hebreo le
dicen que si, pero Abraham aprovecha
la oportunidad y dice: "por favor
hablen con el dueño de la cueva de
Mac Pela, pues quiero comprarla para
sepultura mía y de mi casa". Se la
vendieron en 20 veces su valor junto
con el monte que la rodeaba,
pensando que no tendría para
pagarla, pues les estaba prohibido
por ley venderle tierra a un
forastero, pero Abraham tenía el
dinero y la compró junto con todo el
monte donde estaba la cueva. Proféticamente este hombre padre de
la fe, sembró una mujer por un
territorio. Miles de años después,
en 1948, Israel vuelve a ser
nación justamente allí, por el
derecho adquirido por su justo
precio, al comprar la cueva de Mac Pela y el
monte alrededor.
Y tú, querido amigo,
¿Qué estás dispuesto a sembrar por el
pueblo que está en tus lomos y por
el territorio que será tu nación?
No me hagas caso... |