|
Conocer los tiempos de Dios
en nuestra vida trae
revelación y cuando Dios nos
revela su propósito nos da
identidad propia. Dios en
este tiempo nos está
despertando al propósito.
Somos la idea de Dios para
este tiempo. Somos la
respuesta de Dios para todos
los problemas de este mundo
en cada una de las
naciones donde estamos. No
nos olvidemos que la palabra
nos dice que "la tierra
entera gime esperando
nuestra
manifestación". Mientras
caminemos conforme al
propósito de Dios, tú y yo
somos eternos, las balas no
nos matan, ni el accidente
ni la enfermedad, pues
mientras Dios no haya
terminado con nosotros su
propósito, no hay ni diablo
ni infierno que te quite la
vida ni que te impida
alcanzar tu destino, ya que
estamos condenados al éxito.
Dios nos está despertando a
la visión estratégica,
entender que Dios hace cosas
grandes en lugares pequeños,
cosas extraordinarias con
personas ordinarias. Eso es
visión estratégica, Dios nos
está despertando a combatir
por causas apasionadas. Por
mucho tiempo nos hemos
entretenido atacándonos
entre nosotros pero algo
Dios está haciendo en este
tiempo, y es esta pelea por
causas distintas, peleas que
buscan despojo, no pérdidas.
Las batallas entre hermanos
dejan pérdidas, pero Dios
está levantando hombres que
pelean por recompensas y
para repartir despojos. Como
David cuando preguntó qué le
iban a dar al que venciera a
este gigante, NO ME INVITES
A PELEAR SI NO HAY
RECOMPENSA.
Dios está despertando un
sentido familiar dentro de
la iglesia. Si entendemos el
corazón de Dios y lo
seguimos la bendición nos
seguirá. Y es porque Dios
quiere procesarnos en una
nación, una nación nace de
una familia, la familia da a
luz naciones. Y para eso
quiere Dios procesarnos como
una nación poderosa, dios
nos está despertando a la
paternidad para convertirnos
en una nación que traiga el
sistema del reino de los
cielos aquí en la tierra.
Este es nuestro tiempo el
tuyo y el mío… no los
desperdicies, LEVÁNTATE para
entrar en el nuevo tiempo
que Dios tiene para ti. Te
espera un tramo excitante de
vida tomado/a de la mano de
Dios…
|