A
veces
siento que se hace tan dificil... uno camina y anda y
sigue, sin mirar a los costados, los ojos puestos en Él
sin pensar.
Y a veces pienso que cuando Pedro miró a los costados tal vez fue
para buscar a ver quienes estaban con él,
cuántos
habian salido de la barca con él y de pronto se dio
cuenta de su soledad.
Quizás debería decirte: "Cuando él te llama, no
mires quien te sigue, solo ve y respóndele".
Pero...
¿sabes? Hoy siento el desconcierto de Pedro, hoy pienso:
¿Que sintió Pedro cuando miró a los costados y lo que
vio fue su soledad?
¿Que sintió cuando comprendió que emprendió un camino
en soledad?
Mt.14:22-32
En la barca estaban los que
parecían sus
amigos, eran hombres con los que había compartido mucho
tiempo. Allí estaban Juan, Andres su hermano, Jacobo su
primo y muchos otros que ya conocía de antes, (habian
estado juntos con Juan el Bautista) y de pronto mira a su
alrededor y descubre que ninguno de ellos estaba allí.
Estaba solo en
una situación de milagro, pero nada sencilla.
El Señor
estaba al frente llamándolo pero... ¿quién era en
realidad
el que lo llamaba? Algunos de sus amigos creian que era
un fantasma, otros no sabian qué creer y de pronto él, de
una manera alocada, lo reta y la respuesta fue: "Ven",
(Mt.14:29)
y no
sabe ni como se encontró caminando sobre las aguas y
solo... completamente solo...
Mi amigo, dejame decirte que
conozco la soledad, y todavia no he podido hacerla mi
amiga. Se siente el vacio y el desconcierto y es verdad,
él está siempre llamándonos y retándonos a nuevos imposibles y cada vez
que su voz llega a decirnos "Ven" siempre es un llamado a
la obediencia y a la soledad.
Hoy,
tal vez en nostalgia o
en dolor por pensar que probablemente en el camino uno alguna
vez llega a deshacerse de ella [la soledad] y al fin se da cuenta que
no es asi.
A veces sin darme cuenta también miro las olas
y también siento que me hundo.
Estaba mirando unos halcones mientras volaban y me di cuenta que no agitaban
sus alas, que solo planeaban, y los veía subir y bajar de
una manera increible sin volar.
Vi unos que estaban altísimos y no pude dejar de suspirar y decirle al
Señor: "Señor enséñame a planear en las corrientes de tu
Espíritu para poder descansar y volar sin
esfuerzo".
No pude contener las
lagrimas y vi que habia otros halcones tambien planeando,
pero cada uno de ellos tomaba las corrientes en soledad.
¡Hasta parecía que estaban jugando en el aire!
Y pensé
tambien que habia muchos otros como yo, tambien volando o
caminando en soledad, en la soledad de su presencia y
entendí lo que dice la escritura: "Un abismo llama a otro
abismo... (Salmo
42:7)
Lo bueno, mi amigo, es que al fin en medio
de nuestras dificultades y cuando sentimos que nos hundimos, y si las corrientes ascendentes no las
encontramos todavía, podemos decir: "Sálvame
Señor porque perezco..."(Mt.14:30)
Aunque
sé que esto no te consuela lo suficiente pero... tranquilo
no estamos tan solos, solo que a veces no nos damos
cuenta