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Cuando con Esdras no alcanza...

Estaba leyendo el otro día, y mientras leía pensaba, y en ese pensamiento me encontré con la vida de Nehemías, y me hice la pregunta ¿Quién era Nehemias en realidad?
Él era solo un copero, es decir un mozo de este tiempo, claro era el mozo del rey de Persia, pero al fin sólo un mozo.

Dentro del corazón de Nehemias algo latía con una fuerza incontrolable. Casi con desesperación cuando llegó su hermano Hanani, de la vieja ciudad de Jerusalén, le preguntó acerca del estado de los que estaban allí y de los muros. Las noticias no eran alentadoras, los que estaban allí estaban inseguros y con miedo a causa de que los muros estaban destruidos.
La carga que pesaba en el corazón de Nehemias se hizo insoportable.

Esdras estaba allí desde hacia tiempo y muchos le siguieron para restaurar la vieja ciudad de Dios y el templo, para recuperar su identidad, y los otros que quedaron sólo pensaban en la posibilidad de que esto fuera realidad, y aunque Esdras había hecho mucho, pues restauró la realidad espiritual de Israel, al parecer no pudo realizar la reconstrucción. Allí Nehemías tomó la posta y cargó con el pecado propio y ajeno, oró a Dios y clamó por fuerzas y propuso en su corazón hablar con el rey. Como Ester, a riesgo de su vida entró en la presencia del rey por una carga por su pueblo; y también como Ester consiguió lo que se propuso. Lo notorio de esto es la enseñanza que nos queda.

Nehemías fue a la ciudad con un tiempo limitado y con una obra y estrategia en su cabeza, y logró en 52 días lo que Esdras no pudo, restauró los muros, y junto a los muros las casas de los que lo construyeron. Recibió la carga, el llamado, la visión y la estrategia, y se puso en marcha.

A veces no alcanza con el altar, con la oración o el ayuno, a veces no alcanza con salir renovado de la presencia, y después de los cultos nos preguntamos qué pasa con nuestras vidas que vivimos una experiencia tremenda en el altar y nuestra realidad no cambia, y eso es porque no alcanza con la obra de Esdras en nosotros.

Esdras representa todo lo espiritual, pero en nuestra vida también necesitamos un Nehemías que restaure los muros y tenga una estrategia para hacerlo. Esa es la parte de nuestra vida natural que también necesita ser restaurada, nuestro ser espiritual que vio la luz en la fe, necesita la cobertura y la seguridad de los muros MATERIALES para su protección, ellos le dan la seguridad de que todo lo que está detrás de ellos esta bien guardado. El camino en el Señor no sólo es espíritu, también son muros, no matemos al Nehemías dentro nuestro pues lo necesitamos. Busca la estrategia pues con la carga, Dios da el llamado, y con este la visión y también la estrategia para llevarla a cabo.

Sabes... necesitamos los Nehemías ¿no te parece?

 

            ...Sólo...               otro pensamiento...

PASTOR RODOLFO PRONESTI

 

 

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