Estaba
recordando estos días el pasaje en Génesis donde después
de haber pecado Adán, Dios lo busca en el huerto y él
se esconde. La respuesta del hombre ante la pregunta de Dios
de dónde estaba fue: "tuve miedo porque estaba
desnudo y me escondí",
estas pueden parecer
simples palabras si las leemos al pasar, pero tratemos de
ver lo que realmente dice Adán.
La
respuesta de Dios hacia lo que el le respondió es bastante
particular: "¿Quién te ha dicho que estabas
desnudo?"
La pregunta que yo me hice fue
sencilla ¿Cuáles eran los vestidos de Adán?...
"Y lo coronaste de Gloria y de Honra"
,
las vestiduras de Adán eran la Gloria de Dios, dice Job"Me ha despojado de mi gloria, Y quitado la
corona de mi cabeza"
, hablando de vestiduras y repite "La gloria de su vestido son
escudos fuertes, Cerrados entre sí estrechamente."
Las
vestiduras de Adán eran la gloria de Dios pues fue hecho a
imagen y semejanza de Él, y eso eran sus escudos. Tal vez
por eso David dijo "Mas tú, Jehová,
eres escudo alrededor de mí; Mi gloria, y el que levanta mi
cabeza."
La conciencia de su desnudez vino con
la desobediencia, pues sus vestiduras (gloria y escudo) se
apartaron de él.
No
fue la realidad del pecado lo que le abrió los ojos, sus
ojos siempre estuvieron abiertos, sino que sus vestidos
literalmente le abandonaron, y en realidad lo que lo abandonó
fue la misma presencia que lo rodeaba. Su temor no fue otro
que el haber traicionado su compañía, haberla arrojado de
sí. Ya no tenía la cobertura necesaria para estar con él...
y en él. Quizás David, sabiéndolo, dijo: "Jehová,
la habitación de tu casa he amado, Y el lugar de la morada
de tu gloria."
No
fue un simple ropaje lo que Adán perdió, ni siquiera se le
abrieron sus ojos por primera vez; siempre estuvieron
abiertos, lo que no vio Adán, era el verdadero problema, al
verse no vio sus vestidos, o sea los de Dios: "Te
has vestido de gloria y de magnificencia"
, dijo
el salmista.
Su
desnudez le trajo temor y yo creo particularmente que no
solo temor de Dios sino de todo lo que lo rodeaba, la
desnudez del hombre nos sigue por el resto de nuestra vida,
y únicamente nos sentimos vestidos cuando está en su
voluntad. Tal vez por eso Pablo dijo que "somos
transformados de Gloria en Gloria"
, o deberíamos
decir revestidos, como dice Pablo acerca de los que en
Cristo están bautizados, ya que los originales los perdimos.
Y quizás ese sea el verdadero problema que enfrentamos o al
menos el que yo enfrento, cuando no veo su gloria me veo
desnudo, y siento el temor, no solo de Dios sino de todo lo
que me rodea.
La
pregunta de Dios todavía resuena en mis oídos "¿Quién
te ha dicho que estás desnudo?" Tu y yo amigo mío
sabemos cuando estamos desnudos. ¿Sabes? Yo he sentido esa
desnudez muchas veces, me he mirado y me di cuenta que la
gloria ya no me vestía. A veces en un servicio me he visto
cubierto de hojas de parra, o ministrando en el don y no en
la Gloria.
He sentido esa frustración y he sentido el temor de la
desnudez. También busqué algunos árboles donde
esconderme, quizás razonamientos o justificaciones pero al
fin, solo me hallaba simplemente desnudo.
Querido
amigo, si ese es tu sentimiento, déjame decirte que Él
está listo para revestirte, solo que te detengas un
instante y en vez de esconderte salgas con tu desnudez
delante de El y le digas "Señor, me equivoqué. Señor,
te necesito."
No
sigas caminando solo en tu desnudez no continúes entre tus
temores, no te dejes abrumar por los pensamientos del
enemigo, tus ojos se pueden volver a Él y hallar el
oportuno socorro. ¿Sabes? Sólo hay una persona que no
puede ser sanada y es la que no reconoce que está enferma.
Si estás sintiendo desnudez puedes salir a Él y decirle: "Señor,
cúbreme de tu gloria, como aquella que una vez tuve allá
en el Edén; revísteme, pues he perdido mis
vestiduras..." y Él vendrá y te rodeará pues Él
es y siempre será...
...PADRE...