Creo
que sería apropiado decir como dije al
principio:...
me
convertí en un "cazador de su
gloria".
Fue
comenzar una aventura emocionante, y cuando digo
emocionante lo digo en todo el sentido de la palabra, es
decir, abarcando todas mis emociones, alegrías, dolores, gozo, tristezas, angustias,
desesperación, satisfacción, certezas e incertidumbres,
seguridad e inseguridad, lagrimas y consuelos,... y para
saber más hay que vivirlo, por eso cuando me dicen que el
evangelio es aburrido, yo digo "¡Noooo... que
va a ser aburrido, todo lo contrario!" y
cuando dicen: "es religioso", les contesto que
lo que menos tiene es religión. El evangelio fue la mejor
noticia que me hayan dado en mi vida, es una "buena
noticia".
Como
dije anteriormente el camino a través de los cuartos de
mi subconsciente no fue fácil, sobre todo porque la
realidad de ellos abrumaba mi mente y me producía un gran
dolor y vergüenza, ¿cómo aceptar que las paredes de
esos cuartos tenían impresas mis ideas más oscuras?
Cosas que jamás hubiera querido pensar, pero que sin
embargo estaban allí. ¿Dónde quedaba mi aparente razón,
y mi tan guardada humanidad? Sólo alcancé algo de paz
cuando en medio de la oscuridad pude divisar a lo lejos
una luz de una puerta abriéndose y fuí hacia ella, pero
para llegar tuve que transitar todos los pasillos del
cuarto e ir observando sus paredes reflejando mi interior
sin Dios y, a medida que avanzaba, un gran sentimiento de
arrepentimiento comenzó a apoderarse de mi, y a medida
que la convicción me embargaba la puerta comenzaba a
abrirse y la luz comenzaba a brillar con más fuerza.
El
final fue algo hermoso, sólo que al llegar a la salida
solo me encontré con su perfume... y... yo lo quería a
Él...
Allí
comenzó la persecución que hasta ahora continúa. Él
dejándome su perfume por huella y yo buscándole... y tal
vez, ésta persecución, sólo termine en el cielo.
Esto
es... "algo más que un pensamiento..."