¿Nunca
te ha pasado, que luego de mucho andar te diste
cuenta que te saliste de la senda? ¿Que se te perdió
el foco y
no sabes qué hacer para centrarte nuevamente en
Él?
Mi amigo, te cuento que todavía
hoy a mí me pasa y mucho más frecuentemente de lo que yo
quisiera. Es más, estoy ahora mismo en uno de
esos momentos en que las cosas te abruman tanto
que te olvidas del tiempo que realmente importa.
Ese tiempo de quietud con Él, de tranquilidad y
descanso aun en medio de la tormenta. Ese es el
tiempo que te da la tranquilidad de saber que no
importa cuan altas sean las olas, podrás caminar
en ellas, y de pronto casi sin darte cuenta te
encuentras en un montón de problemas, y las
olas que antes no te preocupaban ahora te
ahogan, y la claridad de ayer se transformo en
la oscuridad de hoy...
¿Qué hacer en esos
momentos? Te voy a dar una definición
deportiva, hay que "parar la pelota y mirar la
cancha", es tiempo de reordenarse, como cuando el
ejercito hace la embestida y luego cuando no
tiene demasiada claridad llama a juntarse a
todos sus hombre y se reordena para continuar la
batalla.
Lo primero que el enemigo intenta es
hacer que la confusión se convierta en una
derrota, pero recuerda esto, puedes estar
confundido, pero eso no significa que estés
derrotado. De pronto el objetivo que tenías ya
no lo ves, las cosas a tu alrededor comienzan a
descontrolarse, las puertas que antes se habrían
solas se convierten en muros... no es el momento
de sumergirse en la desesperación ni tampoco de
pensar que todo era un fracaso, tal vez solo
necesites enfocarte nuevamente y detenerte un
instante para localizar nuevamente la buena
senda por donde andabas. Recuerda que tan solo ayer
estabas en ella, quiere decir que no está lejos,
tal vez solo debas dar unos pocos pasos hacia
atrás y te reencontrarás con ella.
¿Sabes?
A veces todavía me pasa que en el frenesí de
la velocidad se me olvida ese "tiempo dentro de
tiempo", si el tiempo de ponerlo todo debajo de
sus pies. Ese momento que me dice: "Reconócelo
en todos tus caminos y Él enderezará tus
veredas", (Proverbios
3:6)
¿Sabes? Él puso delante de nosotros camino de vida y
camino de muerte (Jeremías
21:8), y eso nos lleva a una elección
constante y esa elección me lleva a pensar otra
cosa que dijo: "Separado de mi, nada
puedes hacer.
Porque el que permanece en mí y yo en él, lleva
mucho fruto" (Juan
15:5).
Lo que debemos pensar en nuestros
momentos de fracasos es que si no vemos los
frutos es que no estamos unidos a El, pero
querido amigo no te desesperes, El lo tiene todo
previsto, solo volvámonos a El y automáticamente
El se volverá a nosotros (Zacarías
1:3),) pongamos nuestros
caminos bajo su consideración y aprobación y
sepamos tomarnos el tiempo de respiro y hacer la
pausa mientras su respuesta llega. En ella, en
la pausa, encontraremos el tiempo justo de
reflexión y quizás también la salida.
Recuerda que Daniel tuvo que aguardar 21días
una respuesta que para él era muy importante, y
sin embargo el ángel le dijo: "...desde que
dispusiste tu corazón fueron oídas tus
palabras." (Daniel
10:12-13)
Amigo
¿Haz dispuesto tu corazón? No
te dejes abrumar demasiado, estos momentos de
desconcierto son solo baches que nos hacen
reconocer mejor el camino. Él sigue estando allí,
solo detente, dispón tu corazón y el ángel
vendrá. No lo dudes, Él nunca falla...