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Odres nuevos y viejos.

Hace unos días atrás estaba meditando en algunas cosas, y una palabra comenzó a resonar muy fuertemente en mi mente y mi corazón. Fue la parábola de los odres que se encuentra en tres de los evangelios, junto con la del remiendo nuevo en vestido viejo. (Mt 9:16-17; Mr 2:21-22; Lc 5:36-39) Al principio no entendía muy bien lo que el Espíritu me quería decir, pero sentía una gran inquietud en mi corazón y lo que más me llamaba la atención, era la referencia a los odres viejos, muy fuerte en los tres relatos, pues dice primero que a causa del vino nuevo los odres viejos se rompen, pero luego vuelve a afirmar: "Se pierden". Uno daría por sentado que si se rompen, es que se pierden, y parecería una redundancia, pero si la palabra lo está afirmando doblemente es que realmente es algo que preocupa a Dios.

Me puse a pensar que el vino, a pesar de que es de Dios -por lo que simboliza el vino en la Biblia, revelación, gozo, etc-, sin embargo puede romper los odres, y lo que observé es que en estos pasajes pareciera que Dios tiene cuidado de los odres, pues dice: "El vino se derrama", pero de los odres dice: "Se pierden", y comenzó a entrar en mi corazón el pensamiento... "es que los odres simbolizan a las personas".

El es una fuente inagotable de vino, es decir unción, presencia, gozo, paz, etc. Pero los odres no son una fuente inagotable, Él los tiene contados, predestinados, tienen nombre y conoce su principio y su final, y realmente le importan. El vino y el aceite se pueden derramar y seguir derramando, pero si los odres se rompen, se pierden.

Estamos viviendo un tiempo muy lindo de Dios, con muchas cosas nuevas. A causa de nuestro llamado al apartado, un sin número de "odres" han entrado por las puertas de la iglesia, podríamos decir que: ¡Un vino nuevo se está derramando en medio nuestro, y que muchos odres nuevos están siendo llenos! Pero me puse a pensar en los "odres viejos", y me di cuenta que tal vez muchos se han roto al cargarse de nuestro vino nuevo...

¡OH PADRE, PERDÓNAME! Me gusta lo nuevo que Dios está haciendo, pero cuando leí que el buen escriba o buen padre, según la versión, "saca de su corazón tesoros nuevos y tesoros viejos" (Mt 13:52), me di cuenta que en realidad el deseo de Dios es que ambos odres permanezcan dentro de sus tesoros, y me asaltó la pregunta: ¿Cómo hacer? Siento que estoy delante de un gran desafió, estoy empezando a pensar que en realidad es EL GRAN DESAFIO ¿Cómo conjugar lo mejor de dos unciones, o vinos? Si a Dios le preocupan los odres viejos ¿Qué debo pensar yo?

Tal vez solo estuve preocupado en alcanzar mis sueños y me olvide de SUS SUEÑOS. A veces por perseguir nuestras metas nos olvidamos de las que verdaderamente cuentan, LAS SUYAS, nos encontramos con una revelación renovada en medio nuestro, que genera crecimiento y multiplicación, y nos lanzamos a la oportunidad de crecer sin medir las consecuencias. ¿OPORTUNIDAD O TRAMPA? ¿A quién no le agrada crecer? Pero mi amigo hoy estoy pensando... ¿A costa de qué o  quienes? Quizás los veamos como "dinosaurios" o tal vez pensemos que no sirven de mucho los odres viejos, o querramos hacer como con las abejas, que cuando una colmena crece y quedan muchas abejas viejas, las sacrifican para que no hagan lentas a las nuevas.

Si, es verdad que la sangre nueva es dinámica y muchas veces más comprometida, pero la parábola termina en Lucas: "Y nadie que tome del viejo querrá luego del nuevo" (Lc 5:39). Es posible que lo veamos como un imposible, pero pensándolo bien, Él nos llamó para ser RESTAURADORES DE CALZADAS PARA HABITAR, (Is 58:12) no destructores y edificadores de lo nuevo solamente, restauradores son los que hacen nuevo lo viejo, los que son capaces de renovar lo que estaba para ser derrumbado y dejarlo con la misma belleza que tenía antes, los que suturan las grietas del templo, y... ¿sabes? para eso debe haber verdadero amor por lo que El ama, mirar con sus ojos y sentir con su corazón, poder retener los odres viejos haciéndolos sentir lo importante de su viejo vino, o unción, y ser capaces de llenar los frescos con el vino nuevo del mover actual, y así poder servir el uno y el otro según la necesidad.

El buen padre saca de su corazón tesoros nuevos y viejos, ¿Acaso podré ser un buen padre? ¿O simplemente seré un despachador de mostrador porque no tengo bodega...?

Señor: Ensancha mi corazón para aprender aunque sé que me dolerá, pero mas me dolerá seguir rompiendo y perdiendo odres viejos,... y ¿sabes porque?...porque en algún momento yo seré un odre viejo y ... no me gustaría que me rompan... aunque sea con lo nuevo de Dios...

              ... en definitiva...                           ¡sólo otro pensamiento!          

PASTOR RODOLFO PRONESTI

 

 

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