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La
tenue brisa me trae el susurro de su voz, algo me
dice que pronto vendrá, de pronto miro a las
balsameras y sumovimiento
me insinúa que ya empezó,
El
soplo suave de su aliento se desata, casi sin dejarse
ver. Para algunos es solo otra corriente de aire que
llaman viento, para el avisado es la oda celestial que
despliega su romance con el hombre. ¿Por qué le ama?
Buena pregunta...
Para
nosotros los pobres mortales no hay respuesta. Un
arranque de nostalgia, tal vez un reto en el vacío, o
simplemente el recuerdo de haberle dado sentido a la
palabra amar cuando lo creó. En fin, eso no importa,
lo realmente importante es que algunos pocos
privilegiados, tal vez un puñado de seres humanos, a
través del tiempo han aprendido a reconocerle.
Algunos
pensarían que cuando entra en escena todo tiembla,
que estalla el firmamento, que se escucha como un
trueno, y que todo es conmovido, y a veces así
sucede, pero no siempre. En ocasiones muy selectas
solo sopla entre el viento Su Presencia, es cuando
llega sin ser visto, solo reconocido por los que le
conocen, imperceptibles para los insensibles, y casi
desapercibido para los que le esperan, pero imposible
de ocultarse para los amigos, aquellos que de lejos,
antes de que sople ya huelen su presencia.
Es
que su perfume le precede, azares y rosas mezclado con
jazmines, da una sensación de piel blanca y fresca,
es un remolino suave de pétalos y fragancias, el
respirar pausado del que nada teme. Se siente el paso
firme del que todo lo posee cuando entra y a la vez un
temor reverente por estar dentro de la eternidad misma
cuando llega, ¿quién podría hablar en su presencia?
Si hasta alzar la mirada da condena, ¿cómo ver al
sol en su esplendor?
Amigo,
no te equivoques, no creas que le conozco, o al menos
no como quisiera todavía, prosigo en conocerle aunque
a veces es para mi un ilustre desconocido, es que
cuando creo saber algo de El es cuando me doy cuenta
que nunca le vi, solo por el hambre y la insaciable
necesidad de sentirle es que a veces, y no siempre, he
aprendido a percibirle en el viento, aunque
lamentablemente son más las veces que no me doy
cuenta que las que lo descubro, creo que es porque
todavía no he llegado a comprender lo que es la
palabra amigo...
El
dijo que nadie ama más que el que da su vida por sus
amigos, y realmente todavía tengo mucha vida que se
resiste a darse por El, no lo entiendo muy bien, pues
ya me di cuenta que la vida sin El no es mas que
simple muerte, por eso pienso: "¿quién me
librará de este cuerpo de muerte? Gracias doy a Dios
por Jesucristo..." Y por qué todavía,
sin saber como ni por qué, sigue soplando. ¿Ya has
aprendido a descubrirlo cuando sopla? ¿Cabalgaste en
el viento a su lado? ¿Te inundó la corriente de la
vida? ¿O eres solo otro cuerpo muerto que cree que
vive?
Tal
vez si te detienes y cierras tus ojos y no piensas,
podrás oír el susurro de su corazón todavía hoy
buscando amigos, y si hueles quizás sientas su
perfume... si lo sientes, por favor avísame, ¡no te
olvides! que yo también lo estoy buscando...
...solo...
¡...hambre
y necesidad...!
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