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En
la fugitiva noche del verano boreal, la
oscuridad dura solo un instante, es un tiempo
dentro del tiempo, apenas un parpadeo, solo un
sueño, ah… vida que se lleva vida, eso es
todo, solo un simple respirar.
Te
agobias, te esfuerzas, caminas, respiras, solo
vives, y a veces sueñas. ¡Qué ironía! Cuando
empieza a soplar la vida... se termina. Pobre
hombre, eres solo eso, un trazo en el destino
del papel del libre albedrío, pensar que la
elección te juega en contra, casi siempre
equivocas el camino ¿Dónde estará la estrella
que te guía camino de Belén siguiendo la
estela de la vida?
Sólo
quedan los silencios, amigos inseparables en los
errores del destino ¿Dónde habrá quedado la
brújula que señala el norte en busca del Edén
que se te ha perdido? Lo buscas en tus sueños,
perdido en los profundos recuerdos de una
eternidad que no te olvida. Es que el dejó un
depósito de ella guardada en el altar de tus
sentimientos. Eternidad. Te perteneció y aún
la añoras, y lo increíble es que ella misma
aun te busca, es tuya y también sin ti se
siente sola, alma gemela dividida que solo
espera el momento del encuentro, cuando
nuevamente se fundan en una y al fin se
conviertan en la obra primorosa del autor de la
vida.
Hombre,
no corras, no se persigue una estrella, solo la
sigues. No alcanzas el sol en el horizonte, solo
dejas que él te bañe y te acaricie. No vueles
como la mariposa alrededor del candil creyendo
alcanzar una luz que no es tuya, solo lograrás
que los brazos del calor de las angustias
marchiten tus alas de esperanza y te quemen los
recuerdos que te impulsan buscando refugio en
los silencios.
¡Selah...!
(¡Piensa...!) No te impacientes, sólo
dejate arrastrar por las brisas ascendentes,
pues el cielo es tu destino y aunque una y otra
vez equivoques el camino, en cada paso de dolor
que te guíe a penitencia sólo busca la vereda
que Él trazó con gran paciencia para que andes
en ella. No te impacientes pues alguien ya dejó
trazo e hizo huella, la caminó por ti y sus
pisadas brillan como estrella... sólo detente
en el silencio y... observa, las podrás ver señalando
tu destino.
No,
no temas cuando las sigas, te llevarán consigo
camino de la cima. Las podrás ver sortear sin
esfuerzo las trampas de la vida y al seguirlas,
cuando llegues al final, te darás cuenta que en
verdad cuando terminan te espera... Él... ¡la
vida!
Solo
otro peregrino siguiendo las huellas...
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