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"Tiene
de años el olvido cuando el tiempo no existía todavía,
cuando el día era un sueño y la noche sombras de la
imaginación en penumbras. Comenzó en el abismo de
los sentimientos, el pozo profundo de lo inexplicable,
una relación de dos sin dos, un pensamiento perdido
de lo posible, imaginado en la puerta de lo increíble,
simplemente una idea o tal vez decir la necesidad
eterna de la compañía, o acaso el cansancio y el
hastío de la soledad... Surgió de la búsqueda
desenfrenada, que explotó en la creación, y aun así
la insatisfacción.
¿Qué buscas corazón
insatisfecho? ¿Será acaso caricias, susurros, tal
vez compañía o... todo eso? ¿Quién inventó el ser
Padre? Indudablemente fuiste Tu, Padre perpetuo e
infinito desde el mismo pensamiento de la concepción,
creador inadvertido de lo visible y lo invisible.
¿Buscando qué? ¿Fue en el momento mismo de ver la reproducción
de la vida que lo deseaste? ¿O ya habitaba en ti desde
los tiempos de los tiempos? ¿Habrá sido una excusa, la
creación, para moldear el sueño de ser progenitor?
Nunca habrá respuesta para esas preguntas, solo ver e
imaginar.
Pero mientras creabas vida, tu corazón latía,
sentía la necesidad de oír: "padre...".
No te lo dio
el día y por supuesto tampoco la noche, ni la tierra,
ni el mar ni lo que ellos producían. En la creación
de los ángeles no lo oíste, no era el soneto de
melodías lo que deseabas sino el susurro de pocas
palabras, tal vez torpes, pero anheladas: "pppa...
ppá..., pppa... ppá...".
Había en ellos, los ángeles
y la creación, cánticos y glorias pero no lo que
esperabas. Los animales lo sentían, en ellos
imprimiste el sentimiento ¿Ansias? ¿O un intimo celo
santo de sentir lo que imprimías? La mezcla de
sensaciones que te realizan, ver el fin en la
continuidad de ti mismo, acaso impreso en un ser
imperfecto pero capaz de comprender el sentimiento...
Esto fue todo un reto y aun al saber a qué te
enfrentabas, el deseo incontenible de escucharlo y aun
de ver surgir el sentimiento profundo de progenitor y
no de creador, se crea lo que se hace pero se forma lo
que se engendra, lo que se crea no decide, solo
obedece, pero lo que se engendra elige y decide.
Para
alcanzar esta elección sabías que aun deberías ir
mas allá de lo concebible. Para lograr captar la
atención de lo engendrado y llevarlo a la decisión
de la elección sería necesario formarlo desde la
misma esencia de la carne y aun mostrarle el camino.
Te llevaría a la vida que deberías entregar
a muerte para solamente poder oír al fin esas pocas
sílabas que formaban la palabra ansiada en tu
corazón: "padre", tanto así fue tu deseo que todo lo dejaste y
no tuviste por grande nada de lo que poseías.
Si
alguien en la eternidad se ganó esa palabra, sin duda
fuiste tu. Jamás ser alguno podrá disputarte ese
lugar, pues no solo engendraste sino que también
alimentaste y aun más, tomaste el lugar del hijo amado
para rendir todo lo que eras y alcanzar la verdadera
magnitud de la palabra.
No
sé para otros, Oh mi amado,
pero de mis labios siempre oirás esas palabras, "Padre
mío", o simplemente en la intimidad "papito".
Gracias,
nunca alcanzaré a entender el por qué pero....
¡gracias!"
Solo un pensamiento...
de hijo.
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