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Todo
cristiano maduro tiene que ser consciente de las veces en las
que la reunión de adoración parece haber “errado el
blanco”. Tal vez el ministro o líder de alabanza no sea
sensible a la guía del Señor o quizá el músico trae
confusión, o tal vez su corazón está cargado y no ha dejado
que Dios lo vacíe. Las reuniones no deben destacarse por
estar “conectadas o desconectadas”, o porque “el
espíritu entra y sale” Debemos permitir que Jesús entre en
acción.
Una
parte muy importante y esencial en la alabanza es el
DISCERNIMIENTO ESPIRITUAL, tan esencial como el aire para
vivir. A medida que maduremos en discernimiento podremos entrar
consistentemente y morar en la presencia de Dios para que el
Espíritu se mueva en medio de nosotros.
Todos
queremos ser mejores adoradores, pero no queremos morir.
Todos queremos marcar la diferencia, pero no queremos ser
desconocidos.
Todos queremos ser confiables, pero no confiamos en nadie.
Todos queremos más de Él, pero no despojarnos de nosotros
mismos.
Que
sucedería si a una computadora le quitamos la memoria o su
Disco Rígido. No funcionaría y no nos serviría de nada.
Entonces
¿cómo puede ser que por nuestras mentes se cruce la sola idea
de que podemos funcionar sin Cristo? Tú puedes decirlo, pero yo
no pienso así, yo sé que sin Cristo no funciono. Pero cuando
llega el momento de permitirle a Jesús entrar en acción le
decimos: "Sí Señor, pero espera un poquito que yo sé
lo que hago, no te preocupes, ya llegué, tú sigue con lo
tuyo que de la Alabanza y Adoración me ocupo yo..."
Yo
he pasado por esa situación, y sin importar cuantos años hace
que soy parte del cuerpo de Cristo, a veces sigo luchando con
Sabrina (mi ser humano) para que le permita actuar a Jesús.
Hace muchos años que Él me conoce y sabe lo que pienso y cómo
actúo, también sabe que mi corazón está cargado de buenas
intenciones, pero de todas formas no alcanza. Seguramente
Jesús también tuvo buenas intenciones, sin embargo dijo:
“Padre si es posible haz pasar esta copa de mi, pero hágase
tu voluntad y no la mía. (San Lucas 22.42)”.
El
discernimiento espiritual es como la linterna en medio de la
noche, pero aun así, teniendo con qué alumbrar debes elegir
hacia dónde ir.
Tienes
dos opciones: Eliges tu propio camino y experimentas o te
paras un instante y dices: Jesús, te bendigo. Si fuera
posible haz pasar esta copa de mi, pero hágase tu voluntad y
no la mía (y experimentas). Debes pararte frente al pueblo,
mirarlos y compadecerte de ellos. Según los diccionarios
compadecer se traduce como: “ Ser movido en las entrañas (órganos
físicos de los intestinos) de uno mismo a angustia por lo
males de otros”. Realmente esto es fuerte, pero hay algo más
que me dejo boquiabierta, no te lo pierdas!
Compadecerse
también se puede interpretar como “misericordia” que
“es la manifestación externa de la compasión, es tener los
recursos necesarios para afrontar la necesidad de una persona.
“No
exhibas misericordia si no puedes darla, pues muchas vasijas
buscan ser llenadas”.
Asi
que... ¿Tú qué vas a hacer?
Dios te bendiga,
Sabrina Pronesti
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