Ya
tenemos como pastores unos cuantos años. Comenzamos en
1980... ¡Casi nada! (Aunque no lo
crean, eso es lo que sentimos). Pero el mover de
nuestra iglesia tiene ya unos cuantos años, aproximadamente
10.
A
través de estos, el
Señor comenzó un movimiento con el que también
empezó a trabajar sobre nuestras vidas, y a
medida que
rendíamos más de nosotros, Él nos llevaba a un nivel
distinto de su conocimiento y unción.
Así
comenzó a crecer en nosotros Su carácter, y
su unción
comenzó a manifestarse cada vez con más
fuerza. Hemos vivido cosas hermosas en Su Presencia, las
que a lo
largo de los años parecieron perderse y luego
regresar... Así Dios nos convirtió en Cazadores de su
Gloria.
Desde hace unos años comenzamos a experimentar un
crecimiento que primero fue hacia la profundidad, y
luego comenzó a dejarse ver hacia afuera. Desde
mediados de 2001, comenzamos a crecer en un porcentual
mayor al 500 por ciento.
Nuestra
iglesia crece a pasos tremendos, tanto que nos
sorprende, y Dios comenzó a manifestarse con una
unción fresca y su presencia manifiesta, con milagros y
experiencias que transforman a cientos de vidas.
Tenemos
una Visión, Dios nos la dio, y es que vayamos por
100.000 almas. Lo creemos y Dios ha desatado su mano de
una manera increible.
Él nos ha llevado por
casi 30 países y creemos que esto recién empieza.
Estas
palabras: “El ejército cristiano es el único ejército que
deja a sus heridos abandonados en el campo de batalla”,
conmovieron nuestro corazón y tomamos el ministerio de
camilleros.
Dios nos ha preparado en ésta área y nos puso la carga por
nuestros hermanos y hemos desarrollado un ministerio muy fuerte
al apartado. Conscientes de la gran obra de Dios, nos rendimos a
Él y desarrollamos una sed por las almas apartadas y también
por las perdidas.
Dios
le habló al Apóstol Pronesti y le dijo: “Vé por 100.000”, y le
dio la forma de alcanzarlo.
Formamos
grupos de discípulos, de oración y de evangelismo y a través
de ellos trazamos la visión de Dios y Él comenzó a darnos la
multiplicación.
Tenemos
la carga de nuestra nación y queremos ser un vaso de
agua fresca y renuevo para todo el interior del país.
Queremos ir a serles de bendición y poder contagiarles
lo que Dios nos ha dado (ya que creemos que los espíritus se contagian).